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Autor: admin

El primer recuerdo de la radio

Corrían los años 50 del pasado siglo. En los hogares más privilegiados españoles de la época había una radio, que generalmente ocupaba un lugar importante en el salón, ya que no había aparatos portátiles y obligaba a la gente a permanecer en las casas y del que surgían voces magníficas que al oírlas te seducían… concursos, radionovelas, canciones, noticias…

Había un programa en radio Valencia que se llamaba “su voz en un hilo” y al que tuvo que ir a cantar en directo, Ángela, aún recuerda los nervios que pasó cuando le llamaron por teléfono para que cantara.

Mercedes, Marita, Amparo y Ángela coinciden en que el consultorio de Elena Francis les acompañó muchas tardes de invierno, sentadas en la mesa camilla y al calor del brasero, con esa voz dulce y melosa de la Sra Francis que leía las cartas que enviaban las oyentes al programa. Y de cómo sus consejos sobre cómo quitar manchas, espinillas o patas de gallo se mezclaban con palabras de consuelo para pequeñas tragedias  tan claras como el agua.

Otra de los recuerdos que afloraran rápidamente, al hablar de la radio, esbozando una gran sonrisa,  era con la radio anunciando el Colacao, el DDT Chas, los tintes Iberia el  “lava , lava, lava con la Lejía  de los 3 ramos” y de cómo este aparato tenía un gran poder de reunión al reunir en alguna ocasión a toda la familia, vecinos y amigos para escuchar la radionovela, las noticias, el fútbol, la santa misa o incluso rezar el rosario, apuntaba Mercedes.

Y Antonio que recordaba las fantasías que te creabas alrededor de algún personaje/ locutor, al que oías todos los días, de cómo la relación entre  el físico espectacular y  la voz atractiva no siempre coincidía y de cuántos chascos te llevabas porque en tu mente tenías la imagen que te habías formado del personaje y luego,  cuando lo veías, … llegaba la decepción!!

Todos coincidían en que la radio era su único medio de entretenimiento y de información  en sus años de juventud. Esta es nuestra pequeñita gota para rendir un homenaje de gratitud hacia un medio que lo fue todo en los años de juventud de, Ángela, Antonio, Marita, Amparo, nuestros amigos de Selegna, y de todo un país durante más de medio siglo y que después de atravesar todas esos años de gloria, se encontró sobre el año 1965 con el peor de sus contrincantes… la televisión

 

La escuela, aprendiendo a hacer “cuentas”

residencia de ancianos en valenciaCuando echamos la vista atrás y recordamos los momentos más especiales de la vida, siempre hay un lugar especial para nuestra infancia. Y aunque la memoria a veces juegue malas pasadas, los días de colegio no se borran, se mantienen en nuestro recuerdo.

Hace poco, en una de las actividades que realizamos en Selegna, residencia para mayores de Valencia, comentábamos una noticia del periódico sobre un problema con la calefacción de un instituto. El texto puso a trabajar la memoria de nuestros residentes, que movidos por una especie de viaje en el tiempo comenzaron a recordar anécdotas de su época de estudiantes.

Ellos no tenían calefacción, ni muchas de las comodidades de las que disfrutan los niños hoy en día, pero la sonrisa en sus rostros demostraba que a pesar de todo recordaban aquellos días lejanos con nostalgia y mucho cariño

.Algunos datos a veces se les escapan, como el nombre del colegio en el que estudiaron, o a qué edad empezaron a asistir a clase, pero los pequeños detalles, como el plumier en el que llevaban los lápices o los nombres de sus profesores preferidos, se han quedado grabados en su memoria para siempre.

Es emocionante ver sus caras cuando recuerdan aquel plumier de madera, en el que guardaban los lapiceros y las gomas de borrar, y que tenía grabado el nombre de cada uno. O cuando cuentan que se pasaban el recreo jugando al sambori, a la cuerda, al diávolo o a la gallinita ciega. También recuerdan los castigos, por supuesto. Pero lo hacen sin ningún rencor.

En el colegio aprendieron a leer, a escribir y a “hacer cuentas”. Las niñas también aprendían a coser, a hacer vainica, a bordar… De buena mañana cogían la bolsa de tela, la cartera o el fardel y se encaminaban contentos a la escuela. Algunos llevaban uniforme, otros un babero blanco y otros simplemente vestían ropa de calle.

Las cosas no eran fáciles en aquella época. Cuando estalló la guerra, muchos padres no veían seguro que sus hijos fueran al colegio, y contrataron profesores para que les dieran clases en casa. Nuestra residente María, por ejemplo, tuvo que dejar de ir a su colegio de Ferroviarias porque una bomba lo destrozó.

La gente que vivía en el campo no lo tenía mucho más fácil. Muchas veces tenían que faltar a la escuela para ayudar a sus padres con los trabajos en el campo o en la casa. Pero todos salieron adelante, superaron los obstáculos y ahora sólo guardan recuerdos buenos de aquellos días. Su historia es un verdadero mensaje de optimismo y tiene que servirnos de ejemplo en los tiempos que ahora nos toca vivir.

 

El momento de dar a luz

residencia ancianosCuánto ha cambiado el momento de traer un niño al mundo!!

Nos remontamos a los años 50/60, una época en la que el control en el embarazo prácticamente no existía, no había ecografías, para saber el sexo del bebé se dejaban llevar por los comentarios de las que tenían más experiencia que les vaticinaban que si tenían la barriga de punta era un chico  o si tenían muchas náuseas sería una chica.  En muy pocas ocasiones se cuidaba la alimentación de las embarazadas  “hay que comer por dos“ con lo que había casos de bebés que nacían hasta con 6 kilos!!!, podres madres!! Eran unos años donde tanto la mortalidad materna como la de los bebés estaba a la orden del día.

Cuando se acercaba el momento, muchas de ellas parían en sus casas. Se habilitaba una habitación para hacer de improvisado paritorio, se rodeaban de las mujeres más queridas y allegadas, bien de la familia o vecinas  y contaban con la figura  de la comadrona , la más importante de todas, casi más que la del médico, con el que contaban sólo si la cosa se  ponía fea. No existía la anestesia epidural. El parto era totalmente natural.

Respecto a los cuidados, después del nacimiento,  permanecían en la cama casi una semana,  y se les trataba como convalecientes de una enfermedad. Uno de los relatos más curiosos es el de una residente que decía que una de las tradiciones más arraigada en  postguerra y que se ha perdido con los años, era  criar una gallina, desde el momento en que se sabía que la mujer estaba embarazada. Después del parto, lo primero que comía la nueva mamá era un caldo hecho con las patas, las alas, la cabeza y el cuello de la gallina, que eran las partes que tenían menos grasa.

Cómo ha cambiado todo, hoy en día,  con la ecografías ya al tercer mes sabemos el sexo de nuestro futuro bebé, estamos bajo control desde el primer momento y hasta elegimos el día del parto. Lo que no ha cambiado nada es el instinto maternal, en eso todos los residentes de la residencia para la tercera edad Selegna están de acuerdo. Ellas tienen claro que no cambian el sentimiento de ser madre por nada en el mundo y que haber podido tener a sus hijos compensa con creces todas las malas experiencias que han podido vivir.

Hay que sacar provecho de todas estas vivencias. En tiempos de crisis, recordar tiempos pasados que no siempre fueron mejores, ayuda a darnos cuenta de cómo ha cambiado todo!!

 

Así empezó todo.

Residencia para ancianos en ValenciaNo hace tantos años se consideraba al anciano como la persona sabia a la que recurrir en caso de necesitar consejo, una costumbre inteligente, que ha durado durante siglos y que ahora, quizás arrastrados por el actual tren de vida, ha caído en desuso.

Nos hemos olvidado de cuanto se aprende hablando con la gente mayor, de sus conocimientos y de sus vivencias y que divertido resulta trasladarnos a través de sus palabras a muchos años atrás para ver cómo era la vida entonces.

El otro día en una de las actividades programadas que llevamos a cabo en la residencia para ancianos Selegna, estábamos comentando una noticia de periódico sobre un problema con la calefacción de un instituto.

Como atraídos por un imán los residentes empezaron a contar anécdotas de su paso por el colegio. Qué curioso, como contrastaban sus recuerdos llenos de cariño, con las actuales quejas y pesimismo con el que hoy en día estamos viviendo. Si bien es cierto que estamos atravesando una profunda crisis, también lo es que nuestros mayores las pasaron peores y con el paso de los años recuerdan muchas anécdotas con nostalgia y prueba de superación.

Y entonces surgió la idea del grupo, porque no contamos como eran nuestras vidas en el pasado para trasmitir a quien quiera oírnos que por mucha crisis que haya , hoy en día estamos en una situación mejor que las vividas en épocas pasadas, un mensaje de optimismo para las generaciones que hoy en día les toca “tirar del carro”.

… y así empezó todo, con el compromiso que asumimos algunos compañeros de la residencia para la tercera edad Selegna de ayudar a redactar las vivencias de un animoso grupo de residentes, trasladando su voz al papel en algunos casos y ordenando sus textos en otros. Un resumen de vivencias y comparativas con la actualidad, que publicaremos semanalmente desde hoy hasta final de año y luego…Ya veremos.